Por el este las murallas se interrumpen en la puerta bien conservada, llamada de Monaita. Continuando por el camino Nuevo de San Nicolás, llegarán finalmente a la iglesia del mismo nombre, de cuya explanada podrán disfrutar de la vista realmente espléndida de la Alhambra encendida en vivos colores iluminada por el crepúsculo.
¿Que todavía no es la hora del crepúsculo? Perfecto. Entonces tomen al noreste un par de cuadras hasta la IGLESIA DE SAN SALVADOR (siglo XVI), edificada sóbre la Mezquita Mayor de Granada (conserva una pila árabe en el patio)
Vuelvan a SAN NICOLÁS, extasíense con la vista realmente inolvidable y luego regresen hasta el Darro.
Supongo que no tendré que explicarles como bajar. De todos modos ha anochecido y usted no podrá leer el nombre de las calles. Por otra parte, los veo algo nerviosos por la creciente oscuridad, así que me fiaré de su instinto y de sus piernas súbitamente juveniles para que lleguen a destino. Por si acaso, recuerden que siguiendo siempre hacia abajo en algún momento van a llegar al Río. Una vez que hayan llegado al Darro diríjanse a la Plaza Nueva. Verán que en el laberinto de calles que se extiende entre el costado Norte de dicha Plaza y su hotel, hay mucha atmósfera y unos cuantos restaurantes sumamente económicos y muy concurridos. Si quisieran trasnochar, podrían ir a ver algún espectáculo flamenco. Yo fui una vez a los Jardines del Neptuno en la calle Araibal porque hacía un calor de locos y el espectáculo (que no estaba nada mal), era al aire libre. Pero ustedes piensen en los templos romanos transformados en iglesias visigóticas, éstas a su vez transformadas en palacios árabes, solo para volver a ser iglesias renacentistas. O sea que si todo es mutante ¿Cómo puedo yo saber si los Jardines























































