Ahora regresen al Patio de los Aljibes y ármense de valor para visitar el PALACIO DE CARLOS V sobre el lado
oriental de mismo. Y si no se acuerdan cuál es el lado oriental, no se preocupen porque más difÃcil serÃa ubicar un elefante en medio de una cristalerÃa. El arquitecto Pedro Menchuca habÃa hecho sus estudios en Roma y seguramente pensó que habÃa descubierto la cuadraturadel cÃrculocuando instaló su plúmbeo edificio cuadrangular, rodeando un patio circular. Todo lo cual no serÃa tan grave si para eso no hubiera debido destruir el ala sur del Alcázar. La historia no registra ninguna frase de duelo de Carlos V al respecto , o sea que probablemente estaba satisfecho con el mamotreto. La obra, comenzada en 1526, fue financiada con el aporte (probablemente) poco entusiasta de los moros. Naturalmente los trabajos fueron interrumpidos luego del alzamiento de Alpujarres y luego continuados lánguidamente. En realidad cuesta darse cuenta si hay partes ya deterioradas o todavÃa no construidas. Tampoco importa mucho. La galerÃa sostenida por columnas rodeando el patio debÃa estar adornada con estatuas, bustos, etc. en los nichos previsto para ese uso. Una cúpula deberÃa cubrir la capilla octogonal del ángulo Noreste, etc. etc. Dentro del palacio se han instalado dos museos: el de Bellas Artes con pinturas religiosas del siglo XVI al XVIII, y el de arte hispano morisco, dónde se destaca la famosa ánfora azul de 1.30 de altura que solÃa estar en la sala de las Dos Hermanas hastaque un turista descuidado se llevó de recuerdo una de sus asas.
Una vez fuera del Palacio, acerqúense al parapeto que limita la plaza al norte, para admirar el panorama sobre el AlbaicÃn. Las excavaciones del JardÃn de Menchuca muestran vestigios de construcciones anteriores, asà como la entrada original del Palacio.























































